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Twitter ¿Cuáles son los planes de Musk para esta plataforma?

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En los últimos meses el debate acerca del futuro de Twitter se ha vuelto sofocante. Los movimientos de Elon Musk parecen errantes y nadie sabe lo que pasará finalmente con esta aplicación. En este artículo queremos profundizar en los hechos ocurridos en los últimos meses para informar con el mayor rigor posible sobre la situación actual.

¿Qué está pasando con Twitter? ¿Elon Musk comprará finalmente la app? ¿Cuál es su idea para esta aplicación que tanto potencial tiene según el magnate?

Te lo contamos todo a continuación ¡No te pierdas los detalles!

Desde las primeras conversaciones hasta el acuerdo de Musk y Twitter

El 14 de abril Elon Musk anunció la compra de Twitter por valor de 44.000 millones de dólares (54,20 dólares por acción), un valor muy elevado teniendo en cuenta la caída de los valores tecnológicos en bolsa, como así lo determinaron los miembros de la directiva de Twitter.

En la tarde del 14 de abril, la directiva de Twitter pidió a Goldman Sachs y J.P. Morgan, dos de los bancos estadounidenses más conocidos, que fueran los asesores financieros de la directiva de la tecnológica ante la posible compra de la compañía.

Todo esto nos lleva al 19 de abril. En este momento, la directiva Twitter decide que para tomar una decisión debe tener más información sobre la forma en que se financiará la compra de la compañía. Mientras tanto, Goldman Sachs y J.P. Morgan realizan un análisis financiero de la propuesta de Musk, que deberá dar explicaciones más detalladas sobre sus formas de financiación para continuar con el procedimiento de compra.

Dos días más tarde, el 21 de abril, Musk detalla las fuentes de financiación que empleará, detallando que realizará la compra con un mix de financiación basado en inversores, una garantía de acciones de Tesla y activos propios de Twitter.

En la madrugada del 25 de abril finalizan las negociaciones. Twitter ordena a sus asesores legales formalizar el acuerdo y recomienda a sus accionistas que aprueben la operación. En este acuerdo se establecen una serie de cláusulas por las cuales Musk podría verse inmiscuido en litigios multimillonarios si finalmente se echaba atrás en la fusión entre Twitter y una sociedad creada al efecto por él mismo.

Desde el acuerdo de confidencialidad hasta hoy

El 4 de mayo se retoca el acuerdo de financiación para añadir a nuevos socios y se firma un contrato de confidencialidad a partir del cual Twitter puede compartir con Musk y a sus representantes información no pública sobre los usuarios de Twitter.

Cuando Musk accede a esa información privada empiezan las excusas. Musk ha tambaleado desde su posición de “dejar en suspenso el acuerdo” hasta “Estar comprometido con él”, pasando por “una posible rebaja en el precio” y finalmente “que no seguirá con el acuerdo si no se demuestra que existen menos de un 5% de cuentas falsas en Twitter”.

Días más tarde Musk parece mover sus hilos y el 6 de junio Ken Paxton, Fiscal General de Texas, decide emitir una Demanda de Investigación Civil debido a los presuntos informes falsos de Twitter, respondiendo a la acusación pública de incumplimiento de acuerdo de Elon Musk.

Posteriormente, los medios se hacen eco de las presuntas relaciones entre el republicano Paxton, Fiscal General de Texas, y Musk, el cual trasladó la sede de su fabricante de vehículos eléctricos a Austin el año pasado, así como su residencia habitual, una fábrica de Tesla y una planta de fabricación y lanzamiento de SpaceX .

Hasta el momento esto es todo lo que sabemos a ciencia cierta.

¿Qué pasaría si Elon Musk no compra Twitter?

En el caso de que Elon Musk no llevara a cabo la compra de Twitter, podría estar cometiendo un incumplimiento de las cláusulas del contrato, por lo que podría verse envuelto en un juicio multimillonario.

El debate al respecto es intenso. Por una parte Twitter ha acusado a Musk de utilizar una estrategia que está haciendo caer en picado las acciones de la compañía, perjudicando tanto a la directiva como a los accionistas.

Por su parte, Elon Musk y su equipo han señalado públicamente a Twitter por su falta de transparencia en cuanto al número de usuarios fantasmas que contiene la red social, dado que según expone, es superior al 5% que han revelado.

En este sentido, el Fiscal General Paxton recogió esta demanda pública elevándola a los tribunales civiles del estado de Texas, bajo el pretexto de que podrían estar estafando a cientos de empresas que utilizan esta red social para anunciarse, lo que podría poner a la directiva de esta red social en un compromiso por una cuestión empresarial relacionada con el marketing digital de cientos de empresas anunciadas en esta app.

Como vemos, la situación discurre a dos bandas: Twitter contra Musk y el Estado de Texas contra Twitter.

Tras esto encontramos todo un entramado empresarial con un batiburrillo de intereses que convergen y se alejan conforme van evolucionando las distintas versiones de los hechos, por lo que tanto Musk como Twitter tienen una pistola apuntando directamente a la cabeza.

Aún no se sabe qué es lo que ocurrirá próximamente, ni en qué acabará finalmente la cosa, pero de lo que no cabe duda es de que el proceso de fusión se está desarrollando de una forma hostil, por lo que cualquier movimiento en falso podría traer varios años de juicios y demandas cruzadas entre los distintos actores en cuestión.

¿Qué pasaría si Elon Musk compra Twitter?

Si finalmente todo se desarrolla con «normalidad» y el contrato de compraventa llega a formalizarse, Elon Musk ya ha anunciado cuáles son sus planes para la plataforma.

A pesar de esto, Musk es especialmente reconocido por sus cambios de opinión, por lo que deberíamos vernos en ese escenario para ver lo que finalmente ocurre con esta plataforma si llega a estar en sus manos.

Antes de profundizar en lo que Musk ha expresado, es importante contextualizar que él mismo ha entablado una conversación con los empleados de Twitter el pasado 16 de junio mediante un foro.

En él, el magnate ha tratado de aclarar su idea de «libertad de expresión» y según lo que sabemos, no ha generado demasiada simpatía entre los empleados.

“Existe la libertad de expresión y la libertad de ampliar el contenido… Cualquiera podría pararse en medio de Times Square ahora mismo y decir lo que quiera. Pueden Pararse en Times Square y negar el Holocausto… pero eso no significa que se necesite llevar ese mensaje a millones de personas. Así que creo que la gente debería tener la libertad de decir cosas totalmente inaceptables dentro de los límites de la ley, pero que no se difundan y no gocen de gran alcance”.

Elon Musk, en el foro con algunos de los empleados de Twitter

Según sus declaraciones, el multimillonario propone, más allá de vetar la información que infrinja las normas, minimizar su alcance para evitar que ideologías extremistas escalen gracias a esta aplicación.

A pesar de que esto no les ha parecido bien a muchos de los empleados de Twitter, es importante destacar que la propia compañía tuvo que borrar más de 150.000 cuentas ligadas al movimiento de extrema derecha Q Anon, que estuvo detrás del Asalto al Capitolio en Estados Unidos tras la salida de Trump del Gobierno.

Un posible escenario negativo

Ahora bien, en líneas generales Musk no ha defendido exactamente una posición que trate de vetar directamente a aquellos que tengan posturas extremistas, sino más bien toma partido por silenciarlos o reducir su impacto, pero… ¿Hasta qué punto tiene ese control? ¿Quién decide qué información sí y qué información no se posiciona en esta red?

Debemos tener en cuenta que Twitter es una de las herramientas que más se utilizan de forma profesional tanto por parte de los periodistas como por parte de los políticos. De hecho, estos últimos desarrollan gran parte de sus campañas políticas mediante este medio, que tiene gran influencia social.

¿Qué pasaría entonces si Elon Musk pudiera controlar una gran parte de la opinión pública simplemente amplificando o minimizando ciertos discursos? ¿Hablaríamos realmente de libertad de expresión si el impacto de nuestros testimonios es desigual? ¿Sería Twitter ese ágora donde la ciudadanía debate y da su punto de vista?

Estas son solo algunas de las preguntas que debemos tener en cuenta si queremos entender, en contexto, el testimonio que ha dado el propietario de SpaceX y Tesla.

Lo que está claro es que el algoritmo cambiará notablemente, y a pesar de que ahora ya está diseñado, según han señalado diversos estudios, para la polarización de la sociedad en dos bloques irreconciliables, la situación podría agravarse con una estrategia distinta. Esta sería un escenario al que podríamos llamar, según el refranero «Más vale malo conocido que nuevo por conocer».

Un posible escenario positivo

Sin embargo, otra visión alternativa de los hechos podría ser a mejor. Se sabe que distintos movimientos han surgido en Twitter generando un gran impacto negativo.

En España, sin ir mas lejos, muchas personalidades públicas han dejado de utilizar esta red social debido a la inmensa violencia que han sufrido, una violencia que traspasa más allá de Twitter y que tiene consecuencias materiales en la realidad, y que pueden ir desde insultos, pasando por el acoso callejero, hasta la violencia física explícita.

Una buena opción podría ser limitar este tipo de comentarios violentos, sobre todo cuando supongan un motivo de acoso por redes sociales, algo que puede tener importantes consecuencias negativas sobre las personas, que pueden llegar a padecer trastornos de salud mental ligados a este tipo de acoso colectivo. Moderar la era de la cancelación en una aplicación que parece creada para ello puede aportar grandes soluciones a un mundo hiperconectado.

En definitiva, no sabemos qué será lo que ocurrirá en el caso de que finalmente la compraventa se formalice, pero lo que sí sabemos es que en el caso de que esto ocurra, nos encontraremos otro Twitter distinto. Puede que no mejor. Puede que no peor. Pero sin duda distinto.

Sin embargo, sea como sea, todo lo que ocurre ahora mismo con esta red social es un reflejo de lo que ocurre en el mundo, y nos da algunas pistas que podrían hacernos reflexionar sobre los límites de la libertad de expresión.

Lo mínimo que podemos hacer es reflexionar sobre ello.